2010-01-12 1065 lecturas
Coordinador Movimiento Generación 80, G80
NUESTRA OPCIÓN: SEGUIR CONSTRUYENDO UNA ALTERNATIVA POPULAR
Como movimiento Generación 80 (G-80), queremos compartir con ustedes nuestra evaluación de los resultados de las elecciones del 13 de diciembre recién pasado y las alternativas para esta segunda vuelta. Esta evaluación la hacemos, como siempre, desde nuestra posición de contribuir al desarrollo de una alternativa de izquierda, democrática, popular y socialista que sea capaz de disputar el poder al duopolio de las dos derechas que hoy coexisten en la política chilena: la Alianza y la Concertación.
El dato principal que dejó la primera vuelta de la elección presidencial es que, con Sebastián Piñera a la cabeza, la derecha más conservadora nunca estuvo tan cerca de conquistar el poder ejecutivo. La responsabilidad de esta situación recae por entero en la Concertación, quien legitimó el modelo económico, social y político de la dictadura, y no vaciló, una y otra vez, en establecer con los seguidores de Pinochet, la tristemente célebre “democracia de los acuerdos”.
Por otra parte, la votación de Marco Enríquez-Ominami –un 20% de los sufragios- es la más alta obtenida por un candidato independiente desde el retorno a la democracia. No cabe duda que el apoyo popular obtenido por MEO es la expresión de un malestar profundo y creciente de un electorado que había votado permanentemente por la Concertación, pero que finalmente se agotó de la corrupción, de la torpeza y del nepotismo que han caracterizado a los gobiernos de la coalición gobernante.
La votación obtenida por Jorge Arrate -apenas 8 décimas sobre la votación de Tomás Hirsch el año 2005- refleja claramente el estancamiento electoral de la izquierda tradicional agrupada en torno del Juntos Podemos Más. Resulta decepcionante que esa izquierda haya perdido la oportunidad de canalizar políticamente el malestar social originado en las consecuencias de la crisis económica del modelo neoliberal, optando en los hechos por convertirse en obsecuente furgón de cola del oficialismo.
Otra cuestión relevante que quedó en evidencia luego de las elecciones parlamentarias, tiene que ver con la consolidación definitiva del sistema binominal. En ese sentido, la elección de tres diputados del Partido Comunista, lejos de cuestionar el sistema y romper la exclusión, terminó legitimándolo. Es un triunfo póstumo de las ideas políticas de Jaime Guzmán y Edgardo Boeninger.
Luego del 13 de diciembre, la Concertación y el Juntos Podemos protagonizaron una vez más un ritual demasiado conocido, en el que los segundos hacen como que exigen (no habrá cheque en blanco), mientras el oficialismo hace como que se compromete a, un conjunto de medidas de carácter democrático y antineoliberal (los 12 puntos). La lógica del acuerdo mínimo que preside esa pantomima de negociación dejó abandonada a un costado de la mesa de negociaciones las dos principales medidas del programa levantado por la candidatura de Arrate: la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la nacionalización del cobre. La lógica de la renuncia la dio el propio Arrate, "no podemos plantearle a Frei temas que le signifiquen un quiebre programático". Resulta imposible no recordar la plataforma de cinco puntos que exigió el Juntos Podemos como condición para apoyar a la Concertación en la segunda vuelta de la elección presidencial de diciembre de 2005, y que Bachelet por cierto, no cumplió.
Frente a ello, nosotros seguiremos impulsando la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la nacionalización del cobre como medidas sine qua non para iniciar una democratización real del país. Tenemos la certeza que ni Frei ni Piñera pueden ofrecer ninguna posibilidad de avanzar en estas medidas, y por consiguiente no nos queda otro camino que rechazar ambas candidaturas por igual en esta segunda vuelta.
Finalmente, rechazamos el chantaje político y el matonaje emocional que están desplegando tanto los partidarios de la candidatura de Frei como sus nuevos “socios” políticos, que votaron en primera vuelta por Arrate, acusando a quienes nos negamos a apoyar al candidato de la Concertación de “apoyar a Piñera”. Es una acusación inaceptable. Como una generación que se levantó sin miedo contra la dictadura, declaramos que no nos someteremos a la extorsión del “mal menor” y seguiremos buscando siempre y en toda circunstancia el “bien mayor” para los trabajadores y el pueblo, esforzándonos en forjar espacios de unidad con todos quienes estén dispuestos a avanzar en la construcción de un proyecto político, democrático, popular y socialista.
Movimiento Generación 80 ¡Allendistas siempre!
El sueño de Allende ¡Que mande la Gente! Asamblea Constituyente
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